DESVARÍA
Desvaría el tiempo. Si ya presentó cr4edenciales el otoño con tres días de lluvia intensa y olor a tierra mojada, ahora incita el astro rey a asolarse en las playas cual sid e agosto se tratara. El tiempo desvaría y, nosotros, pobres humano, marionetas, con él. Si las lomas que rodean Ojén eran ayer lamidas por un intenso color rosa en el amanecer y un violento anaranjado en el atardecer, hoy, esta mañana, hace un instante, la Sierra de las Nieves nos regaló un mantón de nubes sobre nuestras cabezas. Ahora, hace un instante, el mantón se ha disipado y luce el sol radiante sobre el cielo y sobre todas las cosas (que diría el bíblico). El impulso fue abnadonar las coloristas ropas veraniegas y enfundarme en luto y ocre y verde de riguroso otoño, para nada, todo sobra. Será cuando decida colocarme las bermudas cuando empiece a refrescar, pero lo haré tras este fin de semana, en el que me espera un viaje con amigos. Allá donde voy ¿será verano, será otoño, habrá un atisbo de invierno? Llevaré traje de baño y bufanda a partes iguales.